ANDREA Y MANUEL, PADRES DE LUIS (3 AÑOS)

Mi hijo menor tuvo un episodio de tartamudez al finalizar las vacaciones de verano el año 2017, cuando tenía 2 años y medio, el que duró un mes aproximadamente. De repente comenzó a repetir las sílabas, y le costaba bastante terminar las frases. Así como apareció, desapareció sin mediar ninguna medida especial (ahora sabemos que el volver a su rutina fue lo que probablemente lo ayudo). Al año siguiente, en la misma época, y enfrentando el desafío de entrar a un jardín nuevo, volvió a presentar la misma dificultad, esta vez de forma más severa, llegando incluso a darse cuenta y frustrarse porque “no podía hablar”. En ese momento decidimos ponernos en manos de una profesional para ayudarlo y nos contactamos con “Fluir más”. Desde el principio el trato fue excelente, explicándonos todo lo que preguntábamos y considerando el entorno de mi hijo. El diagnóstico fue acertado y la propuesta de tratamiento nos pareció adecuada (mi señora es fonoaudióloga y sabía que era necesario recurrir a una especialista en tartamudez). Mi hijo asistió feliz a sus sesiones, mediante el juego fue adquiriendo las herramientas necesarias para superar sus dificultades con el lenguaje, practicando en casa, hasta llegar hoy al punto donde él mismo se regula y puede incluso ayudar a otros niños cuando les cuesta hablar: les dice que “hablen suave”. La experiencia fue muy buena, pudimos ir viendo los avances, incluso cuando tuvo un retroceso por las vacaciones de invierno y logró recuperarse en una semana. Él mismo le contaba a los demás lo que aprendía y jugaba con Ana Karina y Nicole, tanto que mi otro hijo, un año y medio mayor, pedía semana a semana ir para conocerlas y jugar, lo que finalmente ocurrió y completó el ciclo para ver el desempeño de los niños juntos. También es importante destacar que asistí a cada sesión, donde además de aprender las estrategias para ayudar a mi pequeño, recibí toda la orientación necesaria y me resolvieron todas las dudas que aparecieron en este camino.

Siempre hubo flexibilidad para acomodar los horarios e incluso se dieron el tiempo de responder consultas por teléfono (whatsapp) cuando era necesario. Gracias al trabajo de Fluir más hoy mi hijo y nosotros estamos tranquilos, nos sentimos capacitados para ayudarlo, sabemos que contamos con el equipo en caso de alguna recaída que lo amerite, y, lo más importante, el recuperó la confianza en sí mismo y se desenvuelve felizmente en sus actividades cotidianas.

Andrea y Manuel, padres de Luis

3 años