JULIÁN (47 AÑOS)

Sufrí de disfemia desde pequeño, sin embargo, el esfuerzo de mi familia y el personal hacen que actualmente sea una persona completamente adaptado y competente en la vida personal y profesional; sintiéndome plenamente realizado y desempeñando cargos directivos.
A las madres quiero decirles que aunque el trastorno de sus hijos e hijas puede a veces abrumarlas, el enfrentarlo, el trabajo diario y la ayuda de personas como Ana Karina es muy importante para sus hijos.  Es un trabajo de la familia y al final podrán lograr que sus hijos tengan una vida feliz y plena; sin embargo, la clave es el trabajo.
A los adultos debo decirles que siempre hay opciones de mejorar, este trastorno es multidimensional y se debe explorar que funciona bien para cada uno. La ayuda es fundamental y en ese aspecto he conocido multiples terapias y terapeutas, en Chile y en el exterior, de manera presencial y on line y creo que el grupo que dirige Ana Karina es muy profesional y sin duda alguna igual que a mi, los podrá ayudar. Las terapias milagrosas, desafortunadamente, no existen; sólo existe el trabajo diario y continua que siempre logra una mejoría lenta, pero que es la mejor opción.
Creo que el grupo tiene una tarea titánica en Chile, ya que no se ha transparentado las tasas de prevalencia real de este trastorno en el país y existen pocos centros especializados. En regiones el apoyo de calidad es muy limitado. Igual que en Estados Unidos o el Reino Unido, deberíamos constituir una asociación nacional, que tuviera grupos de apoyo entre pacientes y grupos de terapeutas con formación académica de calidad. Mientras esto paso, el grupo de Ana Karina podrá ayudar a las personas y familias que quieran enfrentar éste trastorno.
Espero que éste pequeño testimonio aumente la esperanza de algunas personas y nos concientice (a todos) que el trabajo diario y la ayuda especializada nos podrá dar una oportunidad de ser felices.

Julián

47 años